Introducción al Área

El proceso de reproducción es condición de vida y hace a la continuidad de la especie.

Tradicionalmente, en las Facultades de Ciencias Médicas se aprende sobre la reproducción desde una perspectiva casi exclusivamente biológica. Los avances producidos en los debates sobre la condición humana y los modos de realización de estos tiempos, imponen la necesidad de ampliar la mirada e incorporar en los temas a enseñar en este proceso a la sexualidad y la perspectiva de género como dimensiones básicas del desarrollo humano y de la salud individual.

Según la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), “para que exista salud reproductiva adecuada se deben dar las siguientes circunstancias: que las personas puedan planificar o regular su fecundidad, que las parejas puedan tener relaciones sexuales sin temor a un embarazo no deseado o contraer una enfermedad, que las mujeres tengan embarazos y partos de bajo riesgo y que los resultados sean favorables en términos de supervivencia de bienestar de la madre y el niño”.

De este modo, si la salud es un derecho humano esencial, los derechos sexuales y reproductivos también lo son.

En esta línea de análisis, el concepto de salud reproductiva transciende el enfoque de la salud materno infantil. La reproducción humana supone una perspectiva individual tanto de la mujer como del hombre en cuanto a la discusión de reproducirse, que es al mismo tiempo social, generadora de compromisos y responsabilidades con el desarrollo humano y social.

Como función social incluye la promoción de los derechos humanos, de relaciones armoniosas, de equidad e igualdad entre humanos y trabajo conjunto entre los actores sociales.

“En términos más amplios, la salud reproductiva contribuye a que en el futuro los individuos tengan una buena capacidad de aprendizaje y de trabajo; puedan ejercer su derecho a participar en el desarrollo; y disfruten de los beneficios sociales de la vida”.

En este marco, la salud sexual y reproductiva depende de la conjunción de determinantes que devienen de condiciones sociales, subjetivas, económicas, políticas, culturales, ambientales, atravesadas por aspectos éticos, por la perspectiva de género y de la salud colectiva.

Los aspectos éticos se expresan a partir de la proyección de los principios de autonomía, beneficencia y justicia:

  • de Autonomía: como derecho a la libertad de decisión y acción mientras no interfiera con el derecho de otros. Desde la perspectiva de género supone el derecho de las mujeres y varones a disponer de conocimientos e informaciones sobre su salud, para tomar decisiones informadas sobre su vida, su cuerpo y su sexualidad.
  • de Beneficencia: para promover acciones que beneficien al mayor número de personas.
  • de Equidad: como derecho de todas las personas al acceso a los bienes y servicios para satisfacer sus necesidades básicas.

El Área “Sexualidad, Género y Reproducción” se organiza en torno de la salud sexual y reproductiva e informa fundamentalmente sobre cómo se constituye estructuralmente la posibilidad de reproducirse o no en el marco de relaciones afectivas gratificantes, sin temores y saludables; supone la consideración de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales atravesados por la perspectiva de género y los aspectos éticos, como instancias de un mismo proceso, en el sentido de la complejidad.

SEXUALIDAD

En tanto instancia del proceso humano, es en sí misma un proceso que tiene como condición al ser humano y se construye en relación con el otro y consigo mismo.

Asume distintos significados de acuerdo con la perspectiva de abordaje.

Desde la teoría psicoanalítica, la palabra sexualidad “no designa solamente las actividades y el placer dependiente del funcionamiento del aparato genital, sino toda una serie de excitaciones y actividades, existentes desde la infancia, que producen placer que no puede reducirse a la satisfacción de una necesidad fisiológica fundamental (respiración, hambre, función excretora, etc.) y que se encuentran a título de componentes en la forma llamada normal del amor sexual”.

De esta manera, la sexualidad no puede reducirse a lo genital, sino que remite a un concepto más amplio y complejo, vinculado con la elección de objeto sexual y en cuanto al modo de actividad para lograr la satisfacción.

Desde la sexología, se considera la salud sexual como la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor.

En el marco de esta pluralidad teórica, durante el despliegue del Área “Sexualidad, Género y Reproducción”, se trabajará desde el psicoanálisis: el proceso de sexuación y desde la sexología el continuum del desarrollo psicosexual, relacionado con los grupos etáreos.

GENERO

En relación con el género, durante el desarrollo de esta instancia del proceso humano, iniciaremos la reflexión sobre una cuestión básica: la diferencia entre los seres humanos, elaborados desde marcos referenciales que superen las atribuidas tradicionalmente a la naturaleza biológica de hombres y mujeres.

Antes de los ’90, los términos “sexo” y “género” se utilizaban como si fueran sinónimos, aún al interior de las ciencias sociales. En la actualidad, la palabra “sexo” es utilizada para referirse a las características biológicamente determinadas, mientras que a “género” se la nombra cuando se señalan los aspectos socialmente construidos y que constituyen la definición de lo masculino y femenino en distintas culturas.

La aplicación de esta categoría en el ámbito de la salud, ha enriquecido los marcos teóricos explicativos del proceso de salud, enfermedad y atención con el objetivo de develar la red de componentes entrelazados como clase, etnia, espacio de residencia, circunstancias históricas que ponen en evidencia, las ventajas y desventajas de las mujeres y los hombres. Es decir, marcar señalamientos sobre: necesidades especiales de atención, riesgos específicos ligados a tareas o actividades, percepciones de salud y de enfermedades diferenciales, análisis de las conductas de búsqueda de atención y accesibilidad a los servicios de salud entre otros, para responder -a partir de la definición de políticas de salud- y adecuar los sistemas de salud para lograr equidad.

Intentaremos construir un enfoque de las prácticas médicas teniendo en cuenta que las diferencias son el efecto de las posiciones en la estructura social en base de las cuales se definen los comportamientos adecuados para cada sexo.

En este sentido, el género, como campo de la diferencia y la desigualdad, constituirá una categoría compleja que dará cuenta de las modalidades en que una determinada sociedad visualiza la feminidad y la masculinidad.

El análisis se centrará en el concepto de “género” en lugar de “sexo”, para comprender que lo femenino y lo masculino no son categorías bipolares, sino construcciones socioculturales.

REPRODUCCION

La reproducción humana es el proceso por el cual se forman nuevos individuos de una misma especie, manteniendo su continuidad.

Desde el punto de vista biológico, para que este proceso se lleve a cabo, se deben dar determinadas condiciones anátomo-histo-fisiológicas.

La reproducción sexual implica dos acontecimientos: la meiosis y la fecundación. La meiosis produce gametos, únicas formas haploides del ciclo vital. La fecundación, unión del gameto femenino con el masculino, culmina con la formación del nuevo ser, trasmitiéndose el material genético.

Se abordará el proceso que culmina con la adquisición de la capacidad reproductiva poniendo especial atención a la fisiología hormonal, y a los cambios biológicos y psíquicos que se producen para lograr tanto en la mujer como en el varón, la madurez para dicha capacidad.

Se considerará el posicionamiento subjetivo en el ejercicio de dicha capacidad Se desarrollará la gestación, los cambios que ocurren en el embrión en la mujer gestante y se tratará asimismo, la regulación de la fertilidad a través de los distintos métodos desde una perspectiva individual y colectiva.

Por otra parte, las condiciones de vida de un grupo de población expresan la forma en que se articula dicho grupo en el proceso general reproductivo del conjunto de la sociedad. Estas condiciones se reproducen de modo permanente, en un proceso intrínsecamente contradictorio. Tienen así un carácter dinámico, pueden mejorarse o deteriorarse por efectos de los cambios en los procesos naturales y sociales que caracterizan a la sociedad en general o bien por respuestas compensatorias que desarrollan los individuos y los grupos sociales.